Nada de químicos, nada de rellenos. Solo la porción exacta para que tu perro viva más sano, más activo y más años a tu lado.
Cada perro es un mundo. Por eso no usamos una fórmula única: calculamos la porción exacta según su peso y su etapa de vida, para que ni le falte ni le sobre.
Este es el cálculo inicial. Después de 4 semanas, ajustamos según cómo responda tu perro.
La adoptamos y le pusimos Leyla, pero ese nombre nunca le quedó — para nosotros siempre fue La Gordita. Por ella nació la primera receta, hecha en casa, sin químicos ni rellenos, solo porque queríamos que comiera bien.
Seis años después, esa misma receta ha llegado a más de 110 perros en Bogotá, sin una sola pauta publicitaria: solo recomendación, de un papá de perro a otro.
Hoy Ramona y Nina siguen probando cada receta antes que nadie — siguen siendo, como La Gordita, la razón por la que existimos.
Sin químicos ni aditivos artificiales, ni para reducir costos. Solo lo que tu perro necesita.
Calculamos cuánto debe comer según su peso y etapa de vida, para que se mantenga en su peso ideal.
Tu perro no es un número de pedido. Tu pedido llega con su nombre escrito a mano, no impreso.
Y porque la transparencia también incluye lo que aún no resolvemos: seguimos trabajando para mejorar el aporte de Omega 3 en la receta, sin que eso signifique subirte el precio.
En Bogotá, casi todo el alimento natural se vende por libras o kilos congelados. El problema es que nadie puede partir un bloque congelado en la porción exacta que su perro necesita — siempre se le da de más, o de menos. Eso engorda al perro o lo desnutre.
Nosotros empacamos cada porción ya lista, en el gramaje exacto, antes de congelarla. Tu perro siempre come justo lo que necesita.
Peso, edad y cómo está hoy. Con eso calculamos su porción exacta.
Pollo cocido en nuestra propia planta, sin químicos ni conservantes.
Cada bolsa ya viene en el gramaje exacto — nada que partir, nada que adivinar.
Entrega semanal, marcada a mano, lista para guardar y servir.
"Cuando recibí el primer pedido y vi el nombre de Tito escrito a mano, pensé: esto no es una fábrica, es alguien que entiende. Hoy su pelo brilla, tiene energía para los paseos, y en la última visita al veterinario todo salió bien."
Historia ilustrativa basada en la experiencia típica de nuestros clientes.